Un poema sobre la maternidad


Ser Madre es sufrir;

sufrir los dolores del parto en la oscuridad,

estrecha y desgarrada,

expuesta, medio desnuda y humillada

sometida a indignidades

por el bien de una nueva vida.

Ser una Madre es decir,

«Este es mi cuerpo, roto para ti»

y, en el próximo instante, en respuesta al hambre primordial de la creación, decir:

«Este es mi cuerpo, tómalo y come».

Ser Madre es autovaciarse,

para no descansar ni dormir,

tan en sintonía estás con los sollozos nocturnos-

que ofreces tu propia comodidad,

y garantizas los «Aquí estoy».

Ser madre es llorar

los pleitos y las exclusiones y las heridas

que tus hijos se imponen unos a otros;

Anhelar la reconciliación y el amor fraterno

y, cuando todo el pleito está dicho y hecho,

reunir a todas las partes, al ofensor y al ofendido,

en los pliegues de tu abrazo

y susurrar en sus oídos

que los amas con ternura.

Ser madre es ser vulnerable-

ser malentendida,

atacada,

culpada

por las angustias de los niños desorientados

que no saben a dónde más lanzar

la angustia que sienten

de su propia existencia

en este universo desconcertante

Ser madre es levantar sobre tus caderas a aquellos sobre los que está impresa tu imagen,

soportando la carga de su peso,

regocijándose en la reciprocidad del afecto,

deleitándose con lo que los maravilla,

sangrando en presencia de su dolor.

Ser madre es ser acusada de sentimentalismo en un momento,

y de injusticia al siguiente.

ser la receptora de peticiones sin fin,

destinataria de quejas perpetuas,

recopiladora de necesidades sin fondo.

Ser madre es ser una artista;

una guardiana de recuerdos pasados,

tejedora de historias no contadas,

visionaria de las vidas que se avecinan.

Ser madre es ser la primera voz que se escucha,

y la primera que es ignorada;

para ser una curadora de creaciones enfermas,

y consoladora de niños angustiados

que fueron forjados en tus manos.

Ser madre es ser piedra de toque

y fuente,

dadora de nombres,

determinadora de identidades;

dadora de vida,

moldeadora de vida,

empática,

sanadora,

y

amor original.

Escrito en Inglés por la poetisa estadounidense Allison Woodward, traducido libremente al español por Mario Cisneros, SJ

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